martes, 3 de abril de 2018

Una Ducha Muy Caliente



A esta hora acostumbra llegar mi señor.
He cumplido todo lo que me ha ordenado. La casa está reluciente, regué y arreglé las plantas. Preparé la cena. Todo esto con mi uniforme de sissy.
También he ido a hacer las compras, para esto me ordenó ponerme el jean elastizado y la blusa rosa, todo sobre la rigurosa ropa interior rosa, como el me ordenó.
Por supuesto le envié fotos realizando cada uno de mis quehaceres, para que pueda controlar si cumplo con su pedido. El no responde nunca a mis mensajes, solo me envía imágenes y videos de sus conquistas y aventuras.
Es hora de prepararme para recibirlo. A la ducha.
Me desnudo completamente, bueno casi, solo llevo puesto el bonito adorno anal que me regalara hace dos días, y que debo llevar siempre colocado junto con la jaulita de castidad. El se lleva la llave siempre, esto junto a las fotos de mi cola y pubis que debo enviar rigurosamente cada media hora, sirven para que se asegure que ambos objetos ocupan su lugar en mi cuerpo.
El agua corre, abundante y sensualmente tibia. La jaulita es rosa, hace juego con el cristal que brilla en mi trasero. Al principio ambas cosas resultaron incómodas, pero ya estoy acostumbrada, creo que si tuviera mi ano vacío y mi pene libre me sentiría otra, no sería la sumisa de mi señor.
El agua corre sobre mi cuerpo totalmente depilado, tengo la piel suave como una niña, tomo el jabón y comienzo a recorrer morosa y sensualmente mi cuerpo, cada rincón debe estar perfecto o mi amo me castigará.
El vapor va invadiendo el cuarto de baño, los espejos que cubren totalmente las paredes y el techo se van empañando, lentamente mi figura se va tornando borrosa y me parece que ese efecto disimula los pocos rasgos masculinos que quedan en mí.
Sigo con el jabón, luego será el turno de mi cabello, lentamente va creciendo, desearía tener ya mismo una melena como de leona, pero falta mucho para eso, por ahora soy una delicada gatita, mi señor prometió que él me convertiría en una pantera, en una fiera sensual y peligrosa.
Escucho ruido, presto atención… ha llegado antes!! Debo apresurarme o me castigará.
Jabón, esponja, espuma, mucha espuma, mi cuerpo totalmente enjabonado se siente suave y resbaladizo, se me cae el jabón…
Me agacho para recuperarlo y un golpe en mi nalga me sobresalta…
-        Hola putita. Así quería agarrarte…
Plaff, otra nalgada.
-        Perdón mi señor.
-        No te preocupes, quédate ahí que ya vuelvo.
-        Sí, mi señor.
Quedo inmóvil, mirando el piso, siento el agua correr sobre mi cuerpo desnudo. No me atrevo a mirar que hace mí amo, escucho ruido como que cae ropa, creo que se está desnudando.
Está entrando en la ducha… siento como su cuerpo se pega al mío… me toma de las caderas… siento su pene erecto apoyado en mi trasero… tiemblo de placer y temor.
-        A ver putita, déjame enjabonarte nuevamente!
Sus manos recorren mi cuerpo, paulatinamente vuelvo a estar resbaladiza y llena de espuma, el me corre de bajo la ducha para que no me enjuague... sus manos me exploran con caricias fuertes, pero con cierta suavidad… ay, llega a mi enjaulado pene, lo acaricia, juega divertido con el bultito.
-        Muy bien, vi las fotos y veo que sigue encerrado tu pobre pajarito, pobre, nunca más  cantará ni será libre, le espera una muerte lenta, cuando la castración química y las hormonas vayan haciendo efecto, se volverá cada vez más pequeño e impotente, hasta convertirse en una especie de clítoris súper desarrollado, pero en cambió ganará en sensibilidad y junto a tu ano te van a dar un placer que nunca imaginaste. Vas a ser una putita muy complacida, te lo prometo.
-        Si mi amo.
Mientras habla sigue jugando con la jaulita, como probando si me excito, si el pajarito se atreve a cantar nuevamente, pero no, desde hace un par de días no ha revivido, yo misma he intentado reactivarlo, pero parece que luego de algunos intentos de librarse de su prisión se dio por vencido y ya no intenta escapar. Afortunadamente, ya que cuando intentó hincharse dentro del artilugio me causó un dolor horrible, creo que el temor a ese dolor es lo que impide a mi pene intentar ponerse erecto nuevamente. Mi amo dijo que por los menos debería tenerlo enjaulado por un mes, sin sacarlo para nada, ya que se puede orinar e higienizar con el aparato colocado, y luego de un mes de encierro y químicos probaríamos a ver que tanta virilidad queda en mi.
Finalmente abandona mi pubis y se queda mirándome, lentamente acerca su rostro al mío y nuestras bocas se unen, su poderosa lengua se introduce entre mis dientes, me explora, esta palpitante y ardiente, me dejo poseer por ese beso furioso. Simultáneamente me abraza, siento sus manos en mi espalda, van resbalando a causa del jabón, y llegan a mi trasero, me acaricia y me oprime contra su pubis, siento su pene enorme y erecto empujando mi vientre, nuestros cuerpos se frotan uno contra el otro, lubricados por el jabón.
Encuentra mi joyita anal, juega con ella, la oprime y da tironcitos como probando si está firme en su lugar, eso me excita sobremanera, separa mis nalgas y prueba nuevamente, finalmente toma mi trasero con una mano, con dos de sus dedos oprimiendo mi taponado agujerito y con la otra mano me sujeta la nuca, mientras casi me deja sin aliento su enorme lengua penetrando mi boca indefensa.
-        Ahora tú me enjabonas, ya sabes cómo hacerlo!
-        Si mi señor.
Admiro su cuerpo, no es demasiado musculoso, pero si muy proporcionado, lo tiene todo depilado, pero no es suave y rosado como el mío, está curtido y bronceado, y tiene algunas cicatrices de las que enorgullecerse, las ganó disputando sus hembras a otros machos, así me ganó a mí. Le enseño a un patán que me había drogado y pretendía violarme lo que es un verdadero hombre.
Lentamente lo acaricio con el jabón, está sudado y cuesta que brote la espuma, me esmero, el me deja hacer, mientras se entretiene pellizcando mis pezoncitos, o rozando mi trasero con su enorme verga erecta, como amenazando utilizarla. Deseo que este momento nunca acabe, estoy con mi macho y a su merced, y sé que lo que sigue será mucho mejor.
Llego a su pubis, al estar totalmente lampiño sus atributos masculinos resaltan, son perfectos y todo lo que una hembra puede desear, seguro muchas envidiarían mi situación.
-        Ya sabes lo que sigue putita.
-        Si mi…
No me deja terminar la frase, me toma del cabello y dirige mi cabeza a su entrepierna, me arrodillo instintivamente y abro lo más que puedo mi boca… y de un solo golpe introduce ese pedazo de carne ardiente en mí, me deja sin aliento, por un momento no puedo respirar y siento que voy a vomitar, pero no puedo, tengo la garganta ocupada por ese monstruo. Luego, lentamente comienza a retirarse y vuelvo a la vida.
Sé que le encanta hacer eso, metérmela en la boca de un golpe, como afirmando su dominio sobre mí, luego se retira y espera que comience mi labor. Espero estar a la altura, el no me da instrucciones, yo sola debo ir explorando y conociendo su reacción a cada lamida, a cada movimiento de mi lengua sobre su pene.
Comienzo por su cabezota, apoyo mi lengua sobre su agujerito y oprimo suavemente, la deslizo hacia el frenillo, lamentablemente con tanta agua y jabón ya no tiene ese sabor a macho que me encanta. Sigo recorriendo su parte inferior y simultáneamente su cabeza entra en mi boca, juego con lengua, oprimo su cabeza contra mi paladar, la succiono.
Luego lamo un costado y el otro, apoyando mis labios, como si quisiera morder, me dirijo a sus huevos, son mucho más grandes que los míos, apenas si puedo contenerlos en mi boca, los absorbo con cuidado, sé que son delicados y fácilmente el placer se puede convertir en dolor. Me esmero.
Mientras mamo su verga me sujeto firmemente de sus caderas, siento como sus músculos se van tensando, eso y los tirones que da a mi pelo, me indican que está próximo el momento culminante.
-        Pará putita, parate y dame tu culo!
Obedezco al instante, me pongo en pié y de espaldas a él. Siento como sus dedos buscan mi joyita anal y la quitan de en medio, luego apoya la punta de su pene en el orificio que ahora esta libre. Sus manos me aferran las caderas como garras, obligándome a poner en puntas de pié, el es un poco mas alto que yo. Como estoy en una posición desequilibrada debo apoyar mis brazos en la pared, y así quedo totalmente a su merced.
Comienza a presionar en mi ano, ambos, ano y pene están totalmente enjabonados, y como mi orto está dilatado a causa de llevar tanto tiempo el adorno, no puedo ofrecer resistencia. Me penetra lentamente, disfrutando su conquista. Su pene enorme me causa un poco de dolor a pesar de no ser la primera vez que me visita. No puedo evitar dar un gemidito, mezcla de placer y sufrimiento.
-        Te gusta putita? Si que te gusta, y por eso te hice mía. Ahora vas a saber lo que es bueno!
De un solo empujón me clava todo lo que falta entrar, siento como sus testículos presionan en mi trasero. Me arde el culo, tengo ganas de gritar, pero solo salen gemidos, suaves y muy feneninos.
-        Duele no? Pero te gusta y querés mas, cierto?
-        Sss… si mi amo, quiero mas.
Se queda quieto, con su verga totalmente clavada y apretando con su pelvis mi trasero.
-        Mientras te acostumbrás te voy a contar algo del trabajo, las parejas tienen que ser comunicativas. Hoy me culié a la chica nueva, esa que te conté que comenzó a trabajar justo el día que te puse la jaula en el pitito. Bueno finalmente hoy se dejó, desde que la vi supe por su mirada que quería mi pija, cada vez que nos cruzábamos ella miraba el bulto en mi pantalón. Y cada día se vino con ropa mas atrevida, hoy con una mini apretadita, se le marcaba a través de la licra la tanga clavada en la raya…
El me tenía ensartada y aprovechaba el momento para contarme que ese mismo pene había estado hace unas pocas horas en otra… no sabía si disfrutarlo, ponerme celosa, solo podía seguir escuchando.
-        En el descanso del almuerzo pasa delante de mí y veo que la marca de la tanga ya no estaba. Era el momento. La seguí, entramos en un closet que casi nunca se utiliza, y la encaré. Me puse de frente y le di un chupón de antología, ella se dejó besar y mientras comencé a meterle mano, pero cuando le toqué el culito, saltó y me dijo que no, que el culito lo tenía virgen y estaba reservado para alguien especial, que la cogiera por la concha, pero el orto no.   Le dije que yo era alguien especial, que era quién le rompería el culo. Ella hizo como que se resistía, pero fue obvio que estaba entregada. La di vuelta y levante su pollera. Ella me dejo hacer. Le mande un escupitajo en el orto y apoye la punta, ella se estremeció y comenzó a gemir, casi como hacés vos ahora.
Como reforzando sus palabras saco un poco su verga y de un golpe me la volvió a clavar todavía mas profundo, me hizo dar otro gemido de placer y dolor.
-        Como era virgen le tuve piedad y se la fui metiendo de a poco, ella lloraba, gemía, pedía más, y se abría los cantos para que la penetrara mejor, finalmente se la enterré totalmente y le comencé a bezar la nuca, ella se estremeció y tuvo un orgasmo feroz, me apretó la pija con toda la fuerza de su ortito, automáticamente comencé a bombearla, ella siguió gimiendo y pidiendo más y más pija. Finalmente se la saqué y no acabé, se quedó pidiendo que la acabe adentro, pero no le di gusto. Porque mi leche es solo para mi putita.
-        Gracias mi amo.
-        Pero aunque sea solo para vos putita, te la tenés que ganar, move ese culito hermoso. Vamos pajeame con el orto.
Obedecí agradecida, comencé a mover mi culito, metiendo y sacando la verga, el me ayudaba con sus manos, me acercaba hasta que sentía los huevos y luego me retiraba hasta que casi se salía su cabezota de mi culo, y vuelta a comenzar, aumentando el ritmo paulatinamente, siempre con el orto apretado lo mas que podía, que no era mucho, ya que ese pedazo de carne había distendido totalmente mis esfínteres anales.
-        Así putita, vos sí que sabés lo que me gusta. No como esa perrita. Algún día la voy a traer para que le enseñes, y a lo mejor se convierta en tu compañera de amo.
Esa idea me dio nuevas fuerzas para seguir con mi labor, me encantaría tener una compañera, mejor fuera mujer, ella me enseñaría cosas femeninas y yo le enseñaría como volver loco a un macho.
No debo distraerme, mete y saca, aprieta, mete, aprieta, saca, parece que ese pene se pone mas duro y grueso a cada embestida, es increíble.
Repentinamente me detuvo, me apretó contra su cuerpo y su verga quedó clavada a fondo, comenzó a jadear y estremecerse, luego el semen penetró en mí a borbotones, caliente y espeso, fueron varios chorros, ese era no solo la erupción provocada por mi trasero, sino la contenida por la culeada de la tarde, me pareció inacabable. El siguió jadeando mientras el coloso intentaba en vano soltar más esperma en mí. Oprimí mi ano con toda la fuerza que pude y lentamente fui expulsando la verga, cuando estaba casi fuera, aflojé el orto y me la calcé nuevamente de un golpe y vuelta a apretar y expulsar, repetí esta maniobra hasta que el monstruo se rindió y quedo fláccido. Creo que de esta forma le exprimí hasta la última gota de lechita, mi lechita.
-        Sos increíble putita, me dejaste totalmente seco, y satisfecho, por eso te voy a dar un premio. Apoyate en la pared y abrí las piernas, apretá el orto, porque no quiero que se te escape ni una gotita de mi leche.
Como siempre obedecí sin dudarlo, el corrió la mampara y tomó algo que estaba sobre el vanitori, no pude ver que era. Luego sentí que apoyaba algo frío y duro en mi agujero…
-        Ahora afloja el orto un momento putita hermosa!
Al aflojar sentí como el objeto se introducía en mi trasero, fue como fuego, sentí que me partía, mi orto me ardía por la cogida, pero esto era mucho más grande, me abrió, entro y luego misteriosamente se perdió en mi interior, hasta que sentí que algo hizo tope en la salida de mi ano.
-        Te metí un plug, es como la joyita que tenías pero mucho mas grande, y esta tiene brillantes verdaderos, forman un corazón, ya los podrás admirar. Es grande para que no pueda salirse solo ahora que tenés el orto recién dilatado, además lo unté con un producto que no solo lubrica sino que en unos momentos hará que tus esfínteres se contraigan, este efecto durará algunas horas, durante las que no habrá forma de quitarte ese juguete del orto. Quiero que duermas con mi leche adentro, como corresponde a una buena yegua puta. Por supuesto no te pienso quitar la jaula de tu pene. Ahora nos enjuagamos a y a dormir.
No sabía qué hacer, sentía el culo dolorido y ocupado, pero también era placentero saber que ese espeso semen de macho estaba dentro mio y lo estaría por un tiempo. Tuve miedo de aflojar el orto y que el juguete escapara, probé, intenté aflojar y volver a apretar, pero no pude, mi orto se mantuvo firmemente cerrado, así que comencé a enjuagarme y luego secarme, no sin probar a cada rato y tocarme explorando mi nuevo intruso anal.
-        Vamos, terminá de una vez y vamos a dormir.
-        Si mi señor.
Terminé de secarme, ni peiné mi pequeña melenita, coquetamente me puse un poco de perfume, e intenté ponerme una bata para ir al dormitorio.
-        No preciosa, vení desnuda, quiero ver cómo te queda el tapón en el orto, y también me gusta mirar tu inútil pitito encerrado.
El me esperaba acostado, desnudo totalmente, se veía espléndido, aún desinflado su pene se veía amenazador y tentador, tuve ganas de darle una buena chupada, me senté en la cama y dirigí mi vista a ese hermoso objeto de placer, como pidiendo permiso.
-        No seas atrevida, vamos acostate de una vez. Quiero que duermas así, en pelotas, con el orto lleno de mi leche.
-        Perdón mi señor.
Me acosté a su lado, el me obligó a ponerme de costado dándole la espalda, luego me hizo acurrucar, y se apretó contra mí, me dio unos besos en la nuca y pude sentir como su pene revivía lentamente y se acomodaba en la hendidura de mi trasero, encajaba perfectamente, me rodeó con sus brazos, y finalmente pude sentirme hembra totalmente.
Al rato él se durmió plácidamente y por su puesto yo no pude pegar un ojo en toda la noche. Nunca estuve tan feliz.

Relato original de Fantasy Cross







martes, 31 de octubre de 2017

La Idea Fija - III Parte

Continuación de mi relato, Norma sale del closet y se presenta ante su esposa, esta decide probar que tan mujer es su marido.
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III

Unos momentos mas tarde el muchacho tocó a la puerta. Sintió un escalofrío, este era su momento debut, el botones sería la primera persona en el mundo en conocer a Norma, en verla como mujer, no había vuelta atrás, se acerco lentamente a la puerta y decididamente, pero casi temblando la abrió.

Los ojos de muchacho casi saltaron de sus órbitas al ver a esa mujer, su cerebro tardó unos instante en reaccionar, hace un par de horas había acompañado a un hombre a la habitación y ahora aparecía una mujer, y hermosa, no pudo evitar clavar los ojos en ella y recorrer todo su cuerpo con la mirada, finalmente volvió al rostro y en ese momento pudo notar un parecido con el hombre que ingresara en la habitación, luego vino la seguridad: ese era el hombre hecho mujer, se había trasvestido. Tenía experiencia con travestis en el hotel, pero siempre venían como mujeres y se retiraban de la misma forma, además no eran para nada como esta mujer. No solo era atractiva, sino que también era distinguida,  aunque su ropa era llamativa y no ocultaba para nada sus atractivos, era a la vez elegante, no a la moda, sino con ese estilo que está por sobre el tiempo.

Norma dejó que el muchacho asimilara la situación y cuando le pareció que ya había entendido, le dijo susurrando:

- Gracias por venir tan rápido, puedes ayudarme con mi equipaje?

El muchacho reaccionó inmediatamente y respondió:

- Por supuesto señ… orita?

- No señora, soy casada, pero gracias por el cumplido.

Sin decir más el muchacho entró tomo las maletas y las colocó con cuidado en un carrito que había traído al efecto, mientras pensaba en que maravillas habría en esas maletas, cosas capaces de convertir un hombre normal y corriente en una mujer como la que lo seguía por el pasillo.

Norma caminaba como flotando, sentía una alegría y unas ganas de abrazar y besar a todos con los que se cruzaba, solo como demostración de su felicidad, estaba radiante.

Bajaron en el ascensor, el muchacho no podía dejar de mirarla y eso a Norma le pareció muy agradable, pensó si todos los hombres reaccionarían así a su paso.

Llegaron al lobby, hicieron escala en el mostrador para firmar la planilla, y luego siguieron hacia el estacionamiento,  había abonado la estadía al entrar. En esta parte del trayecto se cruzaron con algunas personas, una mujer que parecía muy ocupada no les prestó atención, un señor de overol y con herramientas en las manos se paró para admirarla y Norma creyó que le diría algo, pero no, solo la miró con avidez, y el empleado del mostrador al verla primero quedó helado como el botones, pero este le hizo notar que la “Señora” se retiraba y debía firmar el libro, entonces el otro intercambió una mirada sugestiva con el botones y reaccionando, le ofreció el libro, obviamente Norma firmo con su verdadero nombre, pero luego tuvo una reacción inesperada y le agregó un “Norma” al final de la firma. Nuevamente ambos empleados intercambiaron mirádas cómplices.

Llegados al automóvil, ubicaron las maletas y luego de darle una propina al muchacho, ella subió y puso en marcha el auto, para poder conducir cómodamente tuvo que subirse un poco su pollera, pensó que sería una pena si se arrugaba,  así que la acomodó lo mejor que pudo, esto le obligó a sentarse como todas las mujeres que conducen con pollera, se tomó unos instantes para disfrutar la situación, ahora saldría por primera vez a la calle como mujer, en auto, pero en la calle, todos podrían verla y hasta podría detenerla la policía, ese pensamiento le trajo un poco de inquietud, pero pensó que era improbable, conduciría muy prudentemente, su destino no estaba muy lejos, conocía el camino, y lo mas importante, estaba segura de verse como una mujer, pensó que desde otro auto sería difícil que alguien notara su secreto.

Salió del hotel tranquilamente, disfrutando el paseo, tomó una calle poco frecuentada y luego de unas cuadras llegó a una avenida que debía llevarla directamente al restaurant donde la esperaba Laura, su esposa, estaba en tiempo así que no necesitaba apurarse.

Por seguridad decidió prestar atención al tráfico y dejar de lado las reacciones de los otros conductores y los peatones al verla, por un tiempo lo logró, hasta que tuvo que detenerse el primer semáforo y notó que el conductor de un coche que paró a su lado la observaba con insistencia, se sintió incómoda, cuando finalmente pudo retomar la marcha, el otro se mantuvo a su lado, a pesar de que un vehículo que venía detrás le reclamó paso con sus luces pues ya estaba anocheciendo. Para deshacerse del molesto aceleró un poco y cuando el la siguió, siempre a la par, ella frenó su marcha y el otro no tuvo más remedio que seguir o el que venía atrás lo chocaría. Pensó si todas las mujeres atractivas tendrían que lidiar con estos problemas.

El resto del camino transcurrió sin contratiempos, en un par de ocasiones se detuvo en  semáforos y tuvo un respiro para recordar y disfrutar del juguete que llevaba insertado, le dio unos “chupones” y siguió su marcha mas relajada.

Llegó al lugar de la cita, era un restaurant un tanto pequeño, con ambiente íntimo, donde solía venir con su esposa cuando deseaban tratar un tema con tranquilidad, generalmente había poca concurrencia y el personal los conocía, casi siempre pedían lo mismo para cenar. Seguramente su mujer ya había llegado, ella era de las que prefiere llegar temprano siempre, y también ya habría notado que pasaba algo, por el lugar elegido y por que su marido no llegaba puntualmente como siempre lo hacía, Norma había decidido llegar unos minutos tarde para asegurarse que su esposa ya estuviera en el local y ubicada, para estar completamente segura entro lentamente en el estacionamiento del local y luego de una mirada pudo observar el auto de su mujer estacionado.

Pudo aparcar a un lado del vehículo de su esposa, bajó del auto y se acomodó la ropa, como siempre con meticulosidad y cuidado, parecía estar todo en orden, tomó las llaves, su cartera, cerro el auto y justo cuando estaba guardando las llaves sonó su celular, era su esposa:

- Hola Rubén, te falta mucho?

- No mi amor, ya estoy llegando, me retrase un momento, en un par de minutos te veo.

- Muy bien, estoy impaciente por saber de que se trata esta vez.

- Ya llego y lo sabrás, no falta mucho, te amo.

- Yo también.

Caminó rápidamente hacia la entrada, pasó por una ventana y pudo ver a su esposa sentada en su mesa con una copa delante, también observo que no había mucha gente como de costumbre, tampoco había nadie en las mesas cercanas a la de su esposa, ella era precavida y sabiendo que se trataría de algo importante eligió un lugar retirado.

Norma sabía que en el vestíbulo había un gran espejo donde podría controlar su atuendo antes de hacer la gran aparición, también en el vestíbulo estaba la recepcionista, ella indicaba los lugares reservados y donde encontrar la persona citada, entró con la mayor tranquilidad que pudo, la chica la observó atentamente, no la reconoció.

Norma se detuvo frente al espejo, se observó detenidamente, estaba todo en orden, así que siguió hasta encontrar a la recepcionista.

- Tiene reservación señorita o alguien la espera?

- Si, me esperan y ya se donde está ubicada mi pareja, así que no necesito que me acompañe, le agradezco igualmente. Todo esto lo dijo casi susurrando, a la chica le costó pero pudo entender, puso cara de extrañeza.

- Disculpe, estoy disfónica.

- Bien, que pase una buena velada señorita.

- Señora querida, soy señora.

La chica se quedó observando como esa intrigante mujer entraba en el local, con curiosidad por saber quién era su pareja, conocía a casi toda la concurrencia y no había ningún hombre solo como candidato a galán para esta “señora”. Al momento entraron otros clientes y la distrajeron de su pesquiza.

Norma entró caminando lentamente, acostumbrándose a la luz tenue, se dirigió directamente a la mesa donde la esperaba su esposa. Ella no le prestó mayor atención mientras se acercaba, estaba mirando a la puerta esperando que entrara su esposo.

Llegó al lado de la mesa de Laura y se detuvo frente a ella, ahora sí le prestó atención, la miro fijó un momento, Norma sintió que todo el mundo se le venía abajo, no pudo evitar ponerse a temblar.

Laura reaccionó al instante, la reconoció:

- Vaya sorpresa que me das! Lo dijo casi tranquilamente, sin gritar, que era lo que mas temía Norma.

- Veo que por fin te has decidido, me alegro por… los dos! Norma seguía dura como un maniquí parada frente a la mesa, sin atinar a reaccionar, pero lentamente su pulso se normalizaba y dejó de temblar, ahora comenzó a sentir curiosidad por lo que dijo su esposa: ella ya sabía todo? o solo sospechaba?

- Por favor, me gusta tu atuendo, puedes darte una vuelta para que pueda verte toda, no tengas vergüenza mi amor, estas muy bonita por cierto.
Automáticamente hizo lo pedido, dio una vuelta, trató de hacerlo con gracia, no le salió muy bien, pensó que no importaba, lo importante era lo que escucho de labios de Laura: Estás muy bonita, estás muy bonita, estás muy bonita. La frase quedó rebotando en su cabeza.

- Siéntate por favor, estás llamando la atención y no queremos eso, cierto?

- N… No mi amor.

- Mmmm, tienes que cuidar esa garganta, tengo un remedio muy bueno para la disfonía… Y laura comenzó a reir discretamente.

Norma se sentó lo mas femeninamente que pudo, luego de dejar su cartera en otra silla. Tenía idea de a que remedio se refería por que la conocía y sabía que le encantaban ese tipo de bromas, así que no respondió.

- Bueno, tendremos que presentarnos, por que tu ya sabes mi nombre, pero yo no el tuyo, o sigues siendo Rubén?

- No, mi amor, soy Norma ahora.

- Lindo, Norrrrma, Norrrrma, aunque de norrrmal no tienes nada, pero tampoco es algo tan anormal, bueno somos lo que somos. Tendré que acostumbrarme: Norrrrma, Normita, Normi, Nor, no se como te diré, ya lo sabremos.

Norma sintió que el mundo nuevamente estaba en orden, ella la aceptaba y hasta pensaba en como la llamaría, o sea que no pensaba dejarla, por lo menos por el momento.

- Vamos, Norma, cuéntame que otras sorpresas tienes para mi, que piensas hacer con tu vida de ahora en más?

- Lo mas importante es que te sigo amando y quiero seguir estando contigo, Laura, si es que tu me lo permites, el resto ya puedes imaginarlo, perderé algunos parientes y amigos, pero esos no me dolerán por que si no me aceptan como soy no tienen valor para mi, y además ganaré otros nuevos. Ya envié un mensaje informando la situación a todas mis relaciones, y cada uno sabrá que hacer, a su tiempo me presentaré en persona con los que lo deseen, pero primero me presento a ti, mi amor, pues eres la única persona irremplazable para mi. Por eso quiero conocer tu opinión sobre el tema. Por lo que dijiste parece que algo sabías o sospechabas, cuéntame por favor.

- Lo sabía con certeza, esas cosas no se le escapan a una esposa atenta, sabía de tu gusto y dejé que la situación madurara, que tu maduraras y asumieras tu rol en el mundo. Si tu te aceptas, yo te acepto, no se como continuará nuestra relación de aquí en adelante, es un cambio muy importante y no creo que ninguno de los dos sepa realmente a donde iremos a parar, lo que si puedo asegurar es que seguiré siendo honesta contigo y trataré de que nuestro amor continúe todo el tiempo posible y a pesar de todo, y por supuesto te pido exactamente lo mismo: honestidad ante todo, y tu voluntad de seguir adelante con nuestra vida en común.

- Gracias, no puedo pedirte mas, realmente eres muy comprensiva, quisiera abrazarte y besarte, pero temo ofenderte si lo hago en público.

- No seas idiota, acabo de decirte que te acepto como eres, ahora tengo una pareja femenina, eso es lo que importa, seguimos siendo una pareja, y el resto del mundo tiene que saberlo, si les gusta o no, es problema de los otros.

Norma y Laura se pusieron de pié y se abrazaron apretadamente, luego se besaron apasionadamente, Norma entregó sus labios a Laura y esta introdujo su lengua entre ellos, y mientras sentía como era besada, Norma comenzó a llorar, las lágrimas caían incontenibles, se sintió avergonzada, pero no podía separarse de su esposa ni dejar de llorar.

- Vamos, deja ya de llorar, no ves que se te arruina tu esmerado maquillaje, vamos amor, cálmate, se que es una situación fuerte, tranquila que todo está en orden, vamos al toilettes a arreglarnos.

Laura tomó las carteras de ambas con una mano y a Norma con la otra y la llevó hacia el toilette, Norma se dejó llevar de la mano, ya más tranquila. Entraron al baño y se volvieron a abrazar y besar con ardor, Norma se entregó a Laura totalmente, esta la tomó por la nuca con una mano y con la otra recorrió su espalda mientras la besaba, Norma solo atinó a pasar sus brazos por la cintura de Laura y dejar que ella llevara la batuta. Lentamente y sin dejar de meter su lengua en la boca de norma Laura fue bajando su mano hasta llegar a la cola de Norma, la acarició con avidez, y luego sin ninguna delicadeza busco el ano de su amante y lo palpó a fondo, luego hizo lo mismo con la entrepierna, finalmente volvió a acariciar la espalda de Norma y finalizó el beso.

- Veo que vienes “cargada”, pero mas me intriga donde está tu aparatito genital, no lo encuentro y no tuviste tiempo de operarte, creo?

- No, mi amor, no me operé ni quiero hacerlo por ahora, está oculto, bien sujeto con cinta adhesiva, y si, tengo un juguete clavado en la cola, eso me encanta, me da seguridad y placer al mismo tiempo.

- Interesante, tendré que ver tu sistema de ocultamiento, y eso del aparato parece un poco incómodo, pero si te agrada, allá tu.

- Tengo otro juguete similar en la cartera, si quieres puedes probarlo, aunque sea por un rato.

- No, por ahora no. Arreglemos nuestro maquillaje y vallamos a cenar, que tengo hambre y no solo de comida como habrás notado.

- Si mi amor, noté tu excitación al besarnos, me encantó que me dominaras de esa forma.

- A mi también me gusto que te entregaras así, eres toda una zorra sumisa a pesar de esa apariencia de dama que lograste.

- El problema es que no se maquillarme muy bien, y menos rápido, me podrás ayudar con eso?

- Por supuesto, quédate quieta un momento, a ver que llevas en esa cartera tan bonita?

Laura abrió la cartera y lo primero que encontró fue el control remoto del plug anal de Norma.

- Mmmm, me imagino para que sirve este aparatito….

- Pensaba dártelo para que tu puedas controlarme.

- A ver como funciona… Dio marcha al aparato al tiempo que tocaba la cola de Norma para controlar el efecto de los distintos controles.

- Parece un artefacto interesante, tendré que probarlo sin duda.

Norma comenzó a excitarse con el funcionamiento del aparato y el tacto de Laura.

- Vamos zorrita, quédate quieta o no podré arreglar tu pintura. Laura tomó el estuche de cosméticos de la cartera de Norma y comenzó a emprolijar su maquillaje, luego hizo lo mismo con el propio.

- Gracias mi amor, estoy mucho mejor que antes.

- Si, ahora pareces más zorra que antes, pero te queda bien, va con tu personalidad mi amor. Vamos a cenar de una vez.

Entraron al salón de la mano, como una pareja de lesbianas, caminaron lentamente hacia su mesa, disfrutando la situación. Todas las miradas estaban puestos en ellas dos, obviamente el personal conocía a Laura y estarían de lo mas intrigados por esa nueva faceta de su clienta, quizás ya hubieran descubierto quién era Norma, tendrían para comentar durante un tiempo.

Se sentaron a la mesa, una a cada lado, no enfrentadas, sino lado a lado, para poder charlar y tocarse más cómodamente, tuvieron que reordenar el servicio, y enseguida se acercó el camarero y les preguntó que se servirían, Laura respondió:

- Lo mismo de siempre, gracias.

- Bien señora Laura, y para su acompañante?

- Igual, lo mismo de siempre, lo que le sirves a mi pareja, está bién Norma?

- Si mi amor, lo mismo de siempre está bien.

- Entiendo, en un momento las sirvo. Con su permiso señoras.

El camarero se retiró presuroso por contar la solución del enigma a sus compañeros.

- Laura, mi amor, ya les aclaraste toda duda.

- Si, prefiero que sepan todo a que estén todo el tiempo observándonos y cuchicheando, develado el misterio perderán interés por el tema. Ahora quiero aprovechar para ver que ocurre si toco este aparatito?

Y sin mas aviso, dio marcha al plug de Norma, esta se estremeció, Laura notó como se ponía Norma mientras luchaba para que no se note su excitación, movía sus piernas, se tomó de la mesa con ambas manos y comenzó a respirar mas fuerte, Laura también pudo oír el suave ronroneo del aparatito dentro de Norma.

- Excelente, disculpa mi amor, pero lo tenía que hacer, necesitaba ver tu reacción.

- No hay problema, eres mi dueña y puedes hacer lo que quieras conmigo.

- No se si tanto como ser “tu dueña”, pero la idea me gusta, ya veremos.

Laura era una mujer inteligente, sensual y muy habituada a trabajar, podía pensar en varias cosas a la vez con excelentes resultados, cosa que a Norma le era imposible.

El camarero se acercó a la mesa con el pedido, mientras caminaba observaba a esas dos mujeres, bueno una era mujer, el la conocía y la otra era su marido trasvestido, pero ambas se veían muy bien, eran muy atractivas sin duda, pensó sobre cual sería la causa de que un hombre con una mujer tan intersante y atractiva se volviera travesti, y por que una mujer que podía elegir el hombre que quisiera lo aceptaba, no podía comprenderlo, pero aún así le gustaba la pareja de mujeres, y se excitó pensando en compartir la cama con ellas.

Llegó a la mesa y las sirvió, mientras las observaba de cerca en detalle, notó que hasta su perfume era atractivo, ambas eran muy deseables.

- Ya tienen su pedido las señoras, desean algo más?

- Quieres algo más Norma?

Norma negó con la cabeza.

- No por ahora, gracias.

Charlaron de cosas intrascendentes mientras cenaban, como siempre la cena era liviana, pues normalmente luego de estas salidas solían ir a bailar si estaban de humor o si no directamente a su casa y hacer el amor.

- Norma, que quieres hacer luego de cenar?

- Lo que tu quieras mi amor, por mi está bien.

- Pues te cuento que estuve pensando y sigo con algunas intrigas.

- Cuales, puedo ayudarte?
- Si y no. Primero quisiera saber que tan mujer pretendes ser, hasta donde llegarás.

- Quiero ser toda una mujer, en todos sus aspectos, pero no quiero operarme, por lo menos por ahora, quiero vivir como mujer un tiempo y luego decidiré si hacerlo, pués la cirugía no tiene retorno y me asusta.

- Es prudente, pero no es la cirugía lo único que no tiene retorno, el sexo por ejemplo tampoco, piensas tener relaciones con hombres, con mujeres, con ambos?

- Por ahora lo único que deseo es tener relaciones contigo mi amor.

- Y como? Seremos dos mujeres o en la cama volverás a ser hombre para mi?  O yo tendré que hacer de macho contigo?

- No lo se, me excita la idea de estar con un hombre, pero no me atrae el ver a los hombres, tampoco me atraen otras mujeres.

- Veo que esto es un problema que tiene solución, y es importante que lo solucionemos rápido si queremos seguir como pareja, pues el sexo es un aspecto muy importante en toda relación como bien sabes, y ambos debemos estar satisfechos.

- Si mi amor, pero cual es esa solución tan rápida?

- Tenemos que probar todas las posibilidades y decidir.

- …a que te refieres con “todas las posibilidades”?

- Se que comprendes perfectamente lo que dije, pero veo que te asusta la idea, así que seré yo quién tome el toro por las astas y solucione el problema.

- Como tu quieras, haré lo que tu digas.

- Por ahora si seré tu dueña, y si harás lo que te ordene, por el bien de nuestra pareja, entiendes bien a que me refiero?

- Creo que si, vamos a tener todo tipo de sexo, ambas.

- Exactamente, vamos a probar todas las posibilidades que podamos y así podremos saber que nos gusta y que no. Aceptas?

- Si, ya dije que haré lo que tu quieras con tal de seguir contigo.

- Perfecto, pero ten un poco de amor propio, no quiero una muñeca de trapo por pareja. A propósito, como deberemos referirnos a nosotras, yo fuí y sigo siendo tu esposa, pero tu eras mi esposo y ahora que eres, mi esposa?

- Somos pareja creo, tu eres mi pareja y yo la tuya, ya no hay esposo y esposa, ni marido ni mujer, solo somos una pareja.

- Si, mucho mas pareja que antes… Y Laura soltó una carcajada, que contagió a Norma y no pudo evitar que saliera su risa masculina, todos en el salón los observaron sin disimulo.

- Hay mi Normita, vamos a tener que trabajar en esa voz y esa risa.

- Perdón, no pude evitarlo.

- No te preocupes, no me moleta que los demás nos miren, sino que queda feo ver una linda mujer hablando o riendo como hombre, por ahora sigue susurrando mi amor.
Además me gusta que rías, veo que por fin estás perdiendo tu temor.

- Si, gracias a ti, estoy mucho mas tranquila, me has aceptado, y me siento feliz, completa, como nunca me sentí, quiero que tú también te sientas así.

- Yo estoy muy contenta siendo y viviendo como mujer, como te imaginarás las mujeres necesitamos hombres para darnos placer, si bien otra mujer puede hacerlo también, no tengo experiencia en ese aspecto y no creo que sea tan placentero como estar con un hombre.

- Lo se, mi amor, ya lo venía pensando hace tiempo, que no soy suficientemente hombre para ti, en el sentido sexual me refiero, y aún antes de decidir volverme mujer ya había decidido ofrecerte libertad de acción en ese aspecto, quiero que disfrutes lo que te guste, por que veo que es la mejor manera de seguir unidos, el amor es nuestra exclusividad, el sexo nuestro placer totalmente libre.

- Veremos como resulta, te repito que lo único que prometo y exijo es total honestidad, tu sabrás todo lo que yo haga y viceversa, es el mejor camino que podemos tomar aunque no sepamos donde termina, pero si alguno de los dos rompe esta regla o siente que necesita romperla, automáticamente se acaba nuestra pareja, entendido, quiero que quede bien claro.

- Si mi amor, esta perfectamente claro, con honestidad todo, sin ella nada.

- Exacto, llamaré al camarero, así pagamos y nos vamos.

- Decidiste donde iremos?

- Ya lo dije, hay que solucionar este tema cuanto antes, así que ya mismo comenzaremos.

- Como “ya mismo”?

- Ves esa mesa junto a la ventana?

- Cual, la que comparten dos hombres?

- Si, notaste que hace rato que nos observan?

- No, estaba atenta a ti solamente.
- Pués si, nos observan con descaro, hasta uno me ha hecho un guiño. Parecen dos tipos aceptables, bien parecidos y bien vestidos, tu que opinas?

- Te dije que no me gusta mirar hombres, no me atrae mirarlos.

- Pués los vas a ver y en todo detalle, si no son esos serán otros, pero esta noche sabremos que tan mujer puede ser.

- Hay mi amor, me da miedo.

- Por supuesto, todas tuvimos miedo la primera vez, pero la excitación vence al miedo, veremos si a ti te pasa lo mismo.

- Tu decide cuales serán nuestros candidatos.

- Nuestros hombres Norma, nuestros machos.

Laura hizo una seña al camarero solicitando la cuenta. Automáticamente uno de los hombres se puso de pié y fue a hablar con el camarero.

Luego de unos minutos el camarero se acerco a la mesa donde estaban Laura y Norma:
  
- Que desean las señoras?

- La adición por favor, queremos retirarnos.

- Pués ya ha sido abonada.

- Como que ha sido abonada, por quién? Respondió Laura haciéndose la sorprendida, pues había visto la maniobra del hombre.

- Por los señores de aquella mesa y mandan este mensaje. El camarero le entrega un papelito a Laura.

- Gracias por todo. Una vez que el camarero se retira Laura y Norma leen el papel:

“Hola, disculpen el atrevimiento, pero nos ha resultado imposible no sentirnos atraídos por ustedes, por eso queremos invitarlas a tomar algo en el lugar que ustedes decidan. Si aceptan las esperamos en el estacionamiento en el coche deportivo rojo. Caso contrario las comprendemos y les dejamos nuestro número de celular para poder contactarnos en otra ocasión. Sus admiradores, Carlos y Roberto.”

- Que opinás de nuestros admiradores Norma?

- No se que decir, nunca nadie me invitó a salir.

- Parecen muy galantes y por la pinta atractivos, creo que podemos probar con ellos.

- Si a ti te parece bien, adelante.

Laura dejó una buena propina al camarero, y luego las dos se levantaron al mismo tiempo, tomaron sus carteras y se dirigieron nuevamente al baño, para dar tiempo a sus galanes de tomar posiciones en el estacionamiento, estos no perdieron la oportunidad y allí las esperaron.

Mientras Laura arreglaba nuevamente el maquillaje de ambas, Laura le pregunta a Norma:

- Te atreves a dejar que un hombre te posea?

- Creo que si, siempre que antes me excite, que me seduzca, así creo poder hacerlo.

- Esa es la única forma, si no el tipo no sirve, ni para vos ni para nadie. Y pensás ir con un macho con ese aparato metido en el culo?

- Que hago?

- Tenés que sacártelo.

- Ahora mismo?

- Si.

- Pero me da seguridad, es como el chupete de un bebe, necesito sentirlo y apretarlo.

- Bueno, quédatelo, en todo caso me divertiré mucho haciéndolo funcionar cuando estés apretando con el tipo.

- No, moriría de vergüenza!

- Entonces quítatelo ya mismo!

- Si mi amor. Norma se dirigió a uno de los boxes para realizar la maniobra en privado.

- No mi amor, aquí conmigo, quiero verte, date vuelta por favor.

Norma obedeció, Laura le levantó la pollera, y luego le bajó la bombachita rosa, dejando el trasero de Norma al descubierto.

- Ay, Laura, y si entra alguien, me vería así!

- Mejor, vería a una puta, te vería como sos, no te avergüences de lo que eres.

Laura tomó el artefacto con dos dedos y comenzó a tirar para extraerlo, Norma instintivamente apreto su ano y lo retuvo. Laura le dio una palmada en la nalga.

- Vamos, suelta esa porquería de una vez, o quieres que te lo arranque de un tirón!

Y nuevamente comenzó a tirar del plug, esta vez el ano de Norma cedió y el aparato se liberó.
- Ahora, mi putita amorosa, lo lavas perfectamente, lo secas y lo guardas, y no necesito decir que te laves perfectamente el trasero también.

- Si mi amor. Norma obedeció, sintió como un vacío en su cola, pero estaba contenta de hacer lo que Laura le ordenaba. Estaba feliz, aunque la idea de ser poseída por un macho la inquietaba, pero también comenzaba a excitarla.

- Bueno, ya estamos listas, vamos a conocer a nuestros galanes Normita.


- Si mi amor.